El negocio de la caza en Castilla-La Mancha

La Fundación Alma Animal manifiesta su rechazo a la caza en todas sus formas frente a la nueva ley de caza de Castilla-La Mancha

 

Desde la Fundación Alma Animal queremos, una vez más, manifestar nuestro rechazo a la caza en todas sus formas aprovechando, que dentro de poco, se va a aprobar la nueva ley de caza de Castilla-La Mancha. Ley que pone de manifiesto que la administración solo tiene interés en la caza como una práctica de la que generar un interés económico sin importar las víctimas que conlleve.

Cada año, solo en España, se da muerte a 30 millones de animales para satisfacer la necesidad de sangre de los cazadores, que lejos de cazar para comer, lo hacen en su gran mayoría por diversión, pues para ellos parece ser que asesinar es divertido. 30 millones de vidas aniquiladas para su diversión.

Pero las especies objeto de sus armas no son las únicas víctimas de la caza, también lo son los cientos de perros que abandonan, maltratan o ahorcan cada año cuando finaliza la temporada. Perros, rapaces, hurones, etc. son utilizados como instrumentos mientras les sean de utilidad y viviendo, en la mayoría de la ocasiones, en condiciones lamentables.

La caza altera el equilibrio natural afectando así a otras especies como rapaces, linces,etc. La naturaleza es capaz de equilibrar por si sola las poblaciones sin necesidad de la intervención humana, que además ha llevado a la extinción a 270 especies de vertebrados por esta práctica. En su mayoría, por buscar la obtención de estos animales como trofeo o para el comercio ilegal.

También podemos mencionar la privatización de caminos públicos y subvenciones a cotos con el dinero de todos. Los entre 2585 y 5282 heridos anuales que deja la caza a su paso y algunos de ellos de muerte, de manera involuntaria y otras voluntaria. O el daño a la infancia que se hace al educar en la falta de empatía y la violencia. Está demostrado que quien disfruta asesinando animales no está lejos de otro tipo de violencias y el asesinato humano al insensibilizar al sujeto ante el sufrimiento ajeno. ¿De verdad queremos gente violenta con licencia para tener armas? ¿Queremos educar a los niños entre la violencia de matar a otro por placer?

La caza es incompatible con la ecología. A parte de por la destrucción de hábitats y todo lo mencionado anteriormente sobre el desequilibrio natural, los 300 millones de cartuchos utilizados cada temporada dejan 5000 toneladas de plomo en el campo, un metal pesado altamente contaminante que provoca un grave impacto medioambiental y provoca la muerte de decenas de miles de animales acuáticos.

La caza no es un deporte. En todo deporte deben estar todos sus participantes de acuerdo en el “juego”, y en este caso, los animales no tienen nada que hacer con la cantidad de armas, perros, lazos, etc. utilizados por el cazador.

La caza por placer no es natural. En la naturaleza, aquellas especies cazadoras, con garras, dientes o picos capaces de ello, solo cazan para comer. El ser humano, desprovisto físicamente de capacidades de cazar, recurre a armas u otros utensilios para poder hacerlo. Entonces ¿que hay de natural en ello?

La caza limita al resto de la población poder disfrutar de la naturaleza y priorizan el uso de esta a cazadores. En vez de conservar nuestro patrimonio natural, se deja este valioso recurso común en manos del interés económico y el ocio de unos pocos.

A menudo se dan caza a animales como los zorros por el simple hecho de que es un animal que “les quita las presas a los cazadores”. Y no solo el animal cazado es la víctima, también los huérfanos que deja cuando, en numerosas ocasiones, matan ejemplares con crías aun indefensas que morirán sin ser atendidas por ser especies mono-parentales. Una muerte lenta agonizando por hambre, frío o falta de protección.

Los animales que son cazados, a menudo no mueren en el acto, sino que tienen una larga agonía. Y no solo sufren mucho mientras agonizan, también cuando caen en lazos, cepos o cuando consiguen escapar pero han quedado heridos. Pero aun muriendo en el acto, no hay manera de matar a alguien que no quería morir sin que este sufra en el proceso.

No solo las especies “cinegéticas” están en peligro de ser asesinadas, también en comunidades como Castilla La Mancha es legal matar perros y gatos asilvestrados. Y muchas especies protegidas también acaban, por error o no, muertas o heridas por la actividad de la caza.

Cazar para comer tampoco es, a día de hoy, una necesidad real. Quien come animales es por placer, ya que el ser humano puede alimentarse 100% de manera vegetal durante todas las etapas de su vida y tener una salud perfecta, siendo además la forma más ecológica y sostenible de alimentarse.

Con tantos motivos para pedir el fin de la caza y ni siquiera uno a su favor queremos pedir a la sociedad que deje de apoyar dicha práctica y a las autoridades que pongan fin a la caza en vez de regularla.  #NoalaCaza

2017-11-22T09:28:11+00:00 febrero 24th, 2017|0 Comments

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