Océanos, el cambio depende de nosotros

Hoy se celebra el día mundial de los océanos, no nos podemos olvidar, como nunca debemos olvidarnos, de los animales marinos.

La pesca industrial, pese a que muchos la ignoran, es el sector más triste y cruel que existe, porque es el sector que más vidas arrebata. Cada año billones de especies marinas son asesinadas bajo una fuerte agonía y asfixia para consumo humano, hasta que hemos llegado al punto de exterminar al 90% de las especies de los océanos.

Por ello, la pesca comercial cría peces en piscifactorías o acuarios, hacinando a los animales no humanos en pequeños espacios de agua. En estos, los peces sienten estrés, debido a la poca libertad que tienen y en muchos individuos se les desarrollan enfermedades que se propagan rápidamente.

Debido a ello, en estos hacinamientos se suministran antibióticos, desinfectantes y otras sustancias químicas para combatir las enfermedades. Los peces viven, comen y defecan en estas penosas condiciones de vida, condiciones que ningún ser vivo se merece, hasta que cogen el peso que consideran necesario para llevarlos al matadero. En ellos, los peces que sobreviven al estrés del transporte, son asesinados asfixiados y depositados en recipientes metálicos. Además, hay que tener en cuenta que un tercio  de las especies que sacan los pescadores con las redes no las consideran rentables y por lo tanto son devueltas al mar muertos o casi muertos, debido a la inflamación o rotura de la vejiga natatoria, las hemorragias o las embolias que se les producen al ser sacados de aguas profundas.

La pesca deportiva no es menos cruel que la pesca comercial, por lo tanto, tampoco es menos denunciable y por eso no podemos permitir que se siga llevando a cabo esta actividad que se considera lúdica. Podríamos practicar otras muchas actividades como hacer senderismo, jugar al baloncesto, hacer natación o cualquier tipo de deporte, ¿Pero considerar lúdica la pesca deportiva?, eso es aberrante.

Cada año miles de peces son sometidos a una fuerte agonía debido a esta práctica o “afición”,  debido primero al fuerte dolor que les produce al morder el anzuelo de metal  de las cañas de los pescadores y segundo al ser asfixiados al ser sacados del agua, provocándoles la muerte. En muchas ocasiones, los pescadores devuelven al agua a los peces, pero estos peces vivirán durante el resto de su vida con la boca agujereada tras el anzuelo mordido del pescador, por lo tanto, soltarlo no dejaría de ser menos cruel por parte del pescador. Además la pesca “deportiva”, indirectamente hace daño a las aves que se alimentan de peces como el albatros o el cormorán, debido a la ingestión de anzuelos.

Por todo esto, os rogamos que no practiquéis la pesca deportiva y por otro lado, informaros sobre un estilo de vida vegano, respetuoso con los animales no humanos.

José Ángel López Morcillo

Activista FAA Albacete

2017-09-19T20:10:45+00:00 junio 8th, 2017|0 Comments

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