Experimentación Animal; Crimen inútil

Cada año se utilizan en experimentos entre 50 y 100 millones de animales, la mayoría son sacrificados después de usarlos o mueren directamente durante los experimentos. 
Suele ser expresamente criados para laboratorios, aunque también hay en países en que se les captura en estado salvaje o incluso se recogen de la calle. Tanto la captura como el transporte al laboratorio ya provocan en los animales estrés y en muchos casos daños físicos. A veces no se utiliza anestesia o no se les administra la dosis suficiente y su manejo puede ser brusco. Los animales permanecen encerrados en pequeñas jaulas individuales (aunque sean especies sociales) y sin ningún tipo de enriquecimiento ambiental que les permita llevar a cabo alguno de sus comportamientos naturales.
Según el experimento, los animales pueden ser privados de comida, agua o sueño, se les aplican productos irritantes en la piel y los ojos, pueden ser sometidos a estrés psicológico, infectados con enfermedades intencionadamente, se les puede provocar daños cerebrales, ser paralizados, irradiados, quemados, electrocutados o alimentados a la fuerza hasta que se colapsan sus órganos vitales.
Se calcula que cada segundo mueren tres animales en los laboratorios de todo el mundo
Pero lo más triste de esta práctica cruel es lo inútil de tanto sufrimiento infligido: Los resultados obtenidos de animales no se pueden aplicar al cuerpo humano. Las reacciones de los animales a las drogas, vacunas y los experimentos no sólo difieren de las de los seres humanos, sino que difieren de especie a especie. Continuamente se retiran del mercado decenas de medicamentos por haberse revelado peligrosos para la salud humana pese a haber sido testados durante años en animales.
Existen numerosas técnicas alternativas de experimentación que no ponen en peligro a los humanos, dan resultados seguros y no utilizan inútil y cruelmente a millones de animales como: cultivos de células, tejidos y órganos, estudios epidemiológicos, estudios con voluntarios humanos, investigación clínica, investigación in vitro, autopsias, modelos matemáticos e informáticos, etc.
De los millones de animales sacrificados en laboratorios cada año, sólo un pequeño porcentaje de ellos se destina a la investigación