Nace la Coordinadora Antitaurina de Castilla – La Mancha

Organizaciones en defensa de los derechos de los animales de las cinco provincias de Castilla – La Mancha constituimos la Coordinadora Antitaurina

Nuestra Coordinadora ha nacido de la unión de varios colectivos antitaurinos y animalistas de las cinco provincias castellano-manchegas:Fundación Alma Animal de Albacete, Bloque Cuenca Antiespecista, Asociación Guadalajara AntitaurinaAsociación Cultural Antitaurina Ciudad Real y Plataforma La Sagra Antitaurina de Toledo.

Como objetivo principal, y la razón de nuestra unión, es abolir la tauromaquia en todas sus modalidades en nuestra Comunidad Autónoma. Para alcanzar este fin, nuestra Coordinadora, Castilla-la Mancha Antitaurina, emprenderá acciones de denuncia social, señalando la ingente cantidad de dinero público que nuestras administraciones desvían al sector taurino, realizando campañas de concienciación y sensibilización del maltrato animal en la tauromaquia, y convocando manifestaciones de rechazo públicas. Denunciaremos también la difusión que se da a estos espectáculos en medios de comunicación públicos, infringiendo el horario infantil, yendo en contra de las recomendaciones de la ONU para la protección de la infancia. Nuestra primera acción será una campaña contra las retransmisiones y financiación de festejos taurinos en la televisión pública autonómica CMMedia, que en 2018 retransmitió la matanza de más de 450 animales.

Englobamos a una mayoría ciudadana que ha desarrollado una nueva sensibilidad con los animales y rechaza frontalmente estos espectáculos de crueldad, embrutecimiento y muer-te. Personas que quieren el maltrato animal fuera de las fiestas de sus pueblos, sus ciudades y de sus televisiones, fuera de nuestra sociedad. Una ciudadanía castellano-manchega que no está dispuesta a seguir manteniendo estos espectáculos sangrientos con nuestros impuestos. Nosotros y nosotras seremos la voz de esta corriente transversal en nuestra Comunidad.

Nuestro fin es edificar una sociedad avanzada, empática y cívica, una sociedad a que sea ejemplo de justicia y ética. Las tradiciones deben plegarse a la razón y adaptarse a las nuevas circunstancias, como ha pasado a lo largo de toda la historia humana por medio de la selección cultural.