¿Qué es el «VeganWashing»?

El «veganwashing» es una palabra compuesta de origen inglés: «Vegan» significa vegano y hace referencia tanto a la práctica como a la persona que rechaza el uso de animales y todos sus productos derivados por cuestiones éticas y políticas, mientras que «washing» significa lavado en inglés. Por lo tanto, el término «veganwashing» se podría resumir como el lavado de imagen, con fines personales, económicos y/o políticos, a través del veganismo.
Entonces, ¿es posible ocultar genocidios, epistemicidios, violaciones sistemáticas de derechos humanos y/o justificar la represión y opresión de poblaciones enteras a través del veganwashing?
Lamentablemente es una realidad que, como activistas por la liberación animal, debemos denunciar. Gracias al trabajo de miles de personas, organizaciones y comunidades alrededor del mundo, el veganismo y la liberación animal se han convertido en cuestiones fundamentales en nuestras sociedades. Sin embargo, son muchos los que quieren aprovecharse del veganismo para lavar su imagen perjudicando a poblaciones enteras que tradicionalmente incluyen a los animales no humanos, de una manera mucho más respetuosa, como parte esencial de su cultura.
Desde las transnacionales que basan su riqueza en la explotación animal lanzando al mercado productos 100% vegetales, ya que han visto un mercado potencial en torno al veganismo , hasta el Estado de Israel que creó la «hasbará», comisión de propaganda israelí compuesta por organismos gubernamentales, además de civiles internacionales ya sean judíos o no,  para proyectar una imagen positiva de Israel y así contrarrestar , silenciar e incluso justificar la opresión y el genocidio del pueblo palestino.
Durante la segunda intifada (2000-2007) Israel se enfrentó a la mirada global por la brutalidad y la desproporción de sus ataques hacia la población desarmada palestina, la construcción del muro, la continua usurpación de tierras, los asentamientos ilegales, y la creciente ocupación/colonización militar del territorio palestino desde su fundación en 1948.
Como consecuencia de la descarada violencia israelí, la sociedad internacional relacionaba Israel con la guerra, la opresión y la ocupación. Israel es el estado con más resoluciones de la ONU en contra por su sistemática violación de derechos humanos y sus políticas de apartheid.
Ante esta situación, el Estado israelí pone en marcha la estrategia «Brand Isra l» (marca Israel), en la que un equipo de personas expertas en sociología y marketing, entre otras disciplinas, comienza a trabajar para fomentar el comercio, el turismo y cambiar la imagen negativa que Israel tiene en el exterior, y conseguir así apoyo internacional y justificar el genocidio y su plan colonial. De la misma manera, el veganismo se ha convertido en manos de Israel en una estrategia más de su política genocida.
Creemos que es necesario dar a conocer esta información porque la única forma de crecer y evolucionar como movimiento por la liberación animal implica continuar y fomentar el pensamiento crítico. El hecho de que un producto, una iniciativa o un discurso lleve la etiqueta de «vegano» no significa que siempre lo sea o,al menos, deberíamos ser más cautas al respecto.
Israel se presenta como el país más vegano del mundo; presume de que tiene el ejército más moral del mundo porque los soldados tienen acceso al uso de botas de piel sintética; han introducido los «lunes sin carne» en la Kneset (parlamento israelí), y promueve Tel Aviv como el paraíso vegano. Que esto fuera cierto, no justificaría que ignoremos la llamada de la sociedad civil palestina a sumarnos al BDS (Boicot, desinversiones y sanciones a Israel).
Por otra parte, la realidad es muy distinta a la Israel «Vegana» que la propaganda quiere proyectar. Las estadísticas oficiales demuestran que Israel siempre está entre los cuatro países más consumidores de carne del mundo. De hecho, encabeza la lista en consumo de carne de pollo. Además muchos de sus ataques contra el pueblo palestino se dirigen a sus animales no-humanos para obligarlo a abandonar sus tierras.
Estos ataques incluyen tiroteos a ovejas, cabras y vacas, encarcelamiento de equinos y el envenenamiento de riachuelos, hábitat natural de muchas especies. Por si esto fuera poco, Israel utiliza animales para atacar y amedrentar al pueblo palestino como es el caso de jabalíes y perros que introducen en el lado palestino del muro. Y no hace falta decir que el uso de botas «veganas» no es para nada ético si con ellas se pisotean derechos y libertades.
Es muy probable que esta sea la primera vez que leas el término veganwashing. Pero es fundamental conocer esta realidad y ser críticas con las campañas y los grupos que apoyamos, y la información que compartimos. La estrategia de Israel se puede considerar sutil si no tenemos el contexto político. Activistas, organizaciones y grupos como 269Life (incluido el numero 269), Anonymous for the Voiceless (su fundador es pro Israel), Glass Walls, Israel for Vegans, Gary Yourofsky, The Buddhist Cheff, James Aspey, That Vegan Couple, etc. forman o han formado parte de esta instrumentación de la liberación animal por parte de la propagan israelí para oprimir a todo un pueblo.
La petición es sencilla: No formes parte de la opresión del pueblo palestino y toma posición. Analiza cada noticia que compartas. No des publicidad positiva, directa o indirecta de Israel. Rompe con el veganismo supremacista y busca información sobre veganismo decolonial, un veganismo más inclusivo que no tenga en el centro de su discurso al hombre blanco. No tiene sentido ni es justo que, desde un movimiento libertario, estemos dando la mano a quien discrimina y oprime con total impunidad. Nos negamos a que utilicen una lucha social para tapar sus crimenes.